SoHMa | ¿Cómo le explico a mi hijo(a) que tiene un enfermedad?
Somos un grupo multidisciplinario que busca fomentar tu salud emocional y psicológica si eres una persona que: * Tiene una enfermedad crónica, degenerativa o terminal. * Alguien de tu familia o cercano a ti tiene alguna enfermedad. * Trabajas en algún lugar en el que te encuentres en constante contacto con la enfermedad, por ejemplo clínicas u hospitales. Tienes alguna de las siguientes profesiones: médico, nutriólogo, psicólogo, enfermero, etc. ​* Tuviste un accidente o una pérdida importante. Tener una enfermedad es un evento que puede llegar a la vida de cualquier ser humano. A veces vivir dicha experiencia, puede ser difícil e incierto. A lo largo del tiempo, la psicología ha identificado herramientas que pueden apoyarte y guiarte en esta etapa de tu vida.
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¿Cómo le explico a mi hijo(a) que tiene un enfermedad?

Los niños necesitan explicaciones, si el adulto no se las da, ellos mismos las crean basándose en sus conocimientos. Por lo general las explicaciones que se dan a sí mismos pueden estar relacionadas con culpas o fantasías catastróficas de que algo malo puede pasarles.

 

La mayor parte del tiempo el adulto presenta miedo a dar esta información al niño(a), esto es generado por el propio miedo del adulto. El niño(a) puede recibir esta información siempre y cuando el adulto este preparado para darla. Existen estudios que hablan sobre el “contagio emocional”, el niño(a) formará su percepción dependiendo de la explicación que reciba. Es importante que el adulto esté informado y pueda tener cierto sentido de tranquilidad y confianza.

 

Por medio del juego y técnicas de arte se puede explicar al niño(a) sobre su enfermedad, con palabras adecuadas a su edad y etapa de desarrollo. También existen manuales y videos que en SoHMa podemos ofrecerte y podrán ayudarte a darle a tu hijo(a) las explicaciones que él necesita de una forma lúdica y sencilla.

 

UN EJEMPLO DE RESILIENCIA

Durante los bombardeos de Londres, los niños se sentían seguros cuando las madres demostraban confianza, así como a los pequeños rehenes del hombre bomba los distrajo el juego de la maestra.

En el libro “La maravilla de dolor. El sentido de la resiliencia”, de Boris Cyrulnik. “Durante los bombardeos de Londres, en la segunda guerra mundial, Anna Freud notó la serenidad de los recién nacidos en los refugios. El silbido de las bambas, el rugido de la tierra, el temblor de los muros del refugio alrededor de ellos, no los afectaban. La razón es bastante simple – decía ella -, el mundo no ha cambiado para ellos. Están bien protegidos entre los brazos maternales. Si el espíritu de la madre conserva la serenidad, el bebé se siente completamente seguro en sus brazos. Pero si la madre tiembla, el mundo del bebé se tambalea.

El niño estará siempre inmerso en las emociones de los demás. Pero lo que fijará las imágenes y les dará un sentido es el relato.

Durante la toma de rehenes de la guardería de Neuilly-sur-Seine por el hombre bomba, los niños sintieron más miedo de los hombres que llegaron a rescatarlos que del que los amenazaba. En el mundo de los adultos, el peligro venía del hombre con granadas colgadas alrededor del cuerpo, que amenazaba con matarse junto con los niños. Pero en el mundo de los niños, ese señor no era aterrador. Su presencia introducía una acontecimiento curioso, con juegos nuevos e inesperados. Con mayor razón cuando la maestra con su talento, al presentar al hombre como actor de un juego, había descubierto el mecanismo de defensa que ilustra Roberto Benigni en la película La vida es bella. En cambio, cuando los policías irrumpieron en la guardería y agarraron a los niños para huir con ellos, los niños sintieron que esos ladrones embozados, que huían a toda velocidad con sus cuerpecitos bajo el brazo, los arrancaban de la “seguridad”. Corrían en medio de otros adultos que gritaban indicándoles el camino. ¡Eso si que era un horror! Eso sí puede que deje en sus memorias imágenes precisas.”