SoHMa | Cuidador Primario
Somos un grupo multidisciplinario que busca fomentar tu salud emocional y psicológica si eres una persona que: * Tiene una enfermedad crónica, degenerativa o terminal. * Alguien de tu familia o cercano a ti tiene alguna enfermedad. * Trabajas en algún lugar en el que te encuentres en constante contacto con la enfermedad, por ejemplo clínicas u hospitales. Tienes alguna de las siguientes profesiones: médico, nutriólogo, psicólogo, enfermero, etc. ​* Tuviste un accidente o una pérdida importante. Tener una enfermedad es un evento que puede llegar a la vida de cualquier ser humano. A veces vivir dicha experiencia, puede ser difícil e incierto. A lo largo del tiempo, la psicología ha identificado herramientas que pueden apoyarte y guiarte en esta etapa de tu vida.
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Cuidador Primario

El cuidador primario, es la persona que se encarga principalmente de cuidar a la persona enferma, generalmente es alguien de la familia. Con base en la experiencia se ha podido observar que la labor del cuidador en ocasiones puede ser compleja, por un lado se hace desde un lugar de mucho amor y humanidad ante el familiar que se encuentra enfermo. Por otro, implica una gran capacidad para hacer a un lado sus propias necesidades.

 

Esta labor se puede prolongar por un largo período de tiempo, durante el cual el cuidador puede experimentar una mezcla de emociones: miedos de su familiar y propios, confusiones, enojos, tristezas, amor, compasión, experiencias dolorosas, cansancio, sentimientos de culpa y ambivalencia, entre otras. No es fácil enfrentarse con el dolor de un cuerpo enfermo y menos si es de un ser querido. Encontrar las mejores palabras para consolarlo, contenerlo y por otro lado motivarlo a tomar sus medicamentos o permitir que se realice una intervención dolorosa.

 

Sí el cuidador primario y el paciente logran establecer una relación de confianza, con cierto desapego y con un cuidado mutuo; esta experiencia puede llegar a ser muy nutritiva para ambos. Pueden aprovechar este tiempo para conversar, jugar, fortalecer la relación, conocerse y platicar.

 

Sugerencias para el cuidador primario:

  1. Identifica lo que sientes y exprésalo de alguna forma.
  2. Identificar los sentimientos de culpa, que aparecen con frecuencia en el cuidador primario. “¿Cómo voy a salir a comer, si él lleva una semana sin comer?”, “Me siento culpable de irme a dormir a casa, sí ella no puede venir”, “Mientras él esté enfermo yo no puedo disfrutar”. Te servirá comprender que aliarte a lo que puede o no puede hacer tu familiar no servirá de mucho, por el contrario te debilitará poco a poco.
  3. Identifica sentimientos de ambivalencia y acéptalos; la sensación de “quiero ir a cuidarlo pero no tengo ganas” es normal. Una cosa no excluye a la otra. Te sugerimos cambiar el “pero” por el “y”: “Si lo quiero y sí a veces no me cae bien, estoy cansado o no tengo ganas de cuidarlo”.
  4. Ejercicio: cualquier tipo de ejercicio que elijas puede ser una buena oportunidad para canalizar y expresar. ¿Qué ejercicio te gusta?, ¿Realmente cuantas veces a la semana podrías hacerlo?, ¿Qué te lo impide?.
  5. Juego o pasatiempo: Los pasatiempos tendrán mucho beneficio para ti y para tu familiar, sobre todo si el diagnóstico es crónico y estarás mucho tiempo a cargo de sus cuidados. ¿Qué juegos te gustan?, ¿Cuáles podrías jugar con tu ser querido?.
  6. El arte: música, danza, pintura, entre otros, puede servirnos como un medio de expresión y liberación de nuestras emociones.
  7. Escribir: el escribir es un catalizador, a través de poner en palabras y plasmar lo que estamos sintiendo en una hoja podemos expresar cosas que a nadie podrías decir. Te recomendamos que escribas un diario.
  8. Hablarlo: expresa con alguien más fuera de tu familiar lo que estás sintiendo y viviendo. Identifica personas con quien tengas confianza para expresar lo que sientes y pedir ayuda de tus necesidades.
  9. Debes mantener tus necesidades básicas cubiertas: Comer, dormir, tomar agua, entre otras.

 

- Una vez al día, ponte en un lugar cómodo, sin distracciones, en silencio, 10 minutos. Cierra tus ojos y observa cada parte de tu cuerpo, observa tus sensaciones, sentimientos, pensamientos, imágenes, observa todo lo que está sucediendo en ti. No trates de cambiarlo, simplemente nótalo, obsérvalo y déjalo pasar. Al final escribe lo que observaste.

- Equilibrio entre el dar y recibir: Para dar tú tienes que estar cómodo: el cuidador o sostén emocional, debe cuidarse, en todos los aspectos: físico y emocional. El espacio en donde estés, las posiciones que tomes y tu estado emocional debe ser cuidado. No se puede “cargar, sostener, cuidar” a alguien si primero tú no tienes cuidado contigo. En ocasiones esto será difícil de llevar a cabo, pero tenerlo en mente te ayudará para hacerlo la mayor parte del tiempo.

 

 

Pregúntate:

  • ¿Estoy cómoda aquí?
  • ¿Me duele algo de mi cuerpo?
  • ¿Hay algo en mi cuerpo que necesita apoyo y no lo está recibiendo?
  • ¿Cómo me siento emocionalmente?
  • ¿Tengo ganas de estar aquí?
  • ¿ Me está haciendo falta un descanso?
  • ¿Hace mucho no hago…..(algo que me guste)?
  • ¿Mañana ya no quisiera venir?