SoHMa | Cuando la Enfermedad llega
Somos un grupo multidisciplinario que busca fomentar tu salud emocional y psicológica si eres una persona que: * Tiene una enfermedad crónica, degenerativa o terminal. * Alguien de tu familia o cercano a ti tiene alguna enfermedad. * Trabajas en algún lugar en el que te encuentres en constante contacto con la enfermedad, por ejemplo clínicas u hospitales. Tienes alguna de las siguientes profesiones: médico, nutriólogo, psicólogo, enfermero, etc. ​* Tuviste un accidente o una pérdida importante. Tener una enfermedad es un evento que puede llegar a la vida de cualquier ser humano. A veces vivir dicha experiencia, puede ser difícil e incierto. A lo largo del tiempo, la psicología ha identificado herramientas que pueden apoyarte y guiarte en esta etapa de tu vida.
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Cuando la Enfermedad llega

La Organización Mundial de la Salud OMS desde 1946 define SALUD como: “Un estado de completo bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de enfermedad”.

A pesar de que la enfermedad puede ser una etapa difícil, hay distintas formas y caminos para vivirla. Una parte de la experiencia y su percepción está en manos del paciente y la gente que lo rodea.

 

La demanda de apoyo emocional hospitalario para atender a pacientes con enfermedades crónicas y a sus familias ha aumentado considerablemente desde hace algunas décadas. Está demostrado que el apoyo emocional hospitalario, además de apoyar al tratamiento médico, puede favorecer la vivencia de un proceso de enfermedad. Así mismo, dicho equilibrio sirve para apoyar a la familia y aquellos que rodean a la persona enferma.

 

La salud es en realidad un fenómeno multidimensional que abarca una serie de aspectos físicos, psicológicos y sociales.Si atendemos a cada una de estas partes podríamos lograr cierto equilibrio.

 

equilibrio

A pesar de que la enfermedad puede ser una etapa difícil, hay distintas formas y caminos para vivirlo. Una parte de la experiencia y su percepción está en manos del paciente y la gente que lo rodea.

 

Por ejemplo, si ponemos a cinco personas con diferentes personalidades y diferentes habilidades ante la MISMA situación, probablemente cada una la vivirá de forma distinta. La personalidad, creencias, hábitos, limitaciones y habilidades influyen directamente en cómo se vive y se acomoda una enfermedad. Todo esto se puede aprender, equilibrar o encaminar para usarlo a favor tuyo o del paciente.

 

Hay estudios que demuestran que una actitud positiva y asertiva tiene un alto impacto en el pronóstico de la enfermedad.

 

Cuando la enfermedad llega a una familia, hay un impacto multidimensional que deberá de ser guiado, direccionado y atendido. Es fundamental que tanto el paciente como la familia reconozcan y acepten su nueva condición, las pérdidas (duelo) y cambios que ésta implica. Sabemos que el duelo es la reacción normal ante una pérdida significativa, como por ejemplo la pérdida de la salud o de algún estilo de vida.

 

El paciente y la familia entran a un mundo nuevo, es normal que lo desconocido, como la hospitalización o un tratamiento, se puedan vivir como algo amenazante. También se enfrentan al hecho de tener que establecer nuevas relaciones con médicos de distintas especialidades, enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos; así como aprender un lenguaje nuevo y situaciones de incertidumbre.

 

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Los sentimientos que pueden surgir son distintos y de diferente intensidad dependiendo del rol familiar, la etapa de vida y la etapa de desarrollo de cada uno. Por ejemplo la infancia, la adolescencia, la vejez, el estar soltero o divorciado, entre otros. Algunos sentimientos que pueden aparecer son: contrariedad, resentimiento, impotencia, depresión, injusticia, temor, deseos de muerte de la persona enferma, ansiedad y culpa. Para aprender a manejar estos sentimientos el apoyo emocional hospitalario puede ayudarte.

 

Los valores, mitos y creencias del paciente y su entorno serán la base del manejo que haga la familia sobre la enfermedad, tratamiento y cambios en la estructura familiar. El grupo médico que trate a esta familia deberá conocerlo, considerarlo y respetarlo, para poderlos guiar de forma sana y empática.

 

 

 

Capra señala:

La salud y la enfermedad se suelen representar como dos extremos opuestos de una continuidad unidimensional, y esta imagen puede dar origen a muchas equivocaciones. La enfermedad física puede equilibrarse mediante una actitud mental positiva y mediante el apoyo de la sociedad, de tal suerte que posibilite un estado general de bienestar. Por otro lado, los problemas emocionales o de aislamiento pueden provocar una sensación de malestar en una persona en buenas condiciones físicas.